Homeschooling

Pautas Fundamentales

En primera instancia investigar… es de suma importancia. Preguntarse uno mismo: ¿qué y cuánto sé, sobre el tema?
Interrogante tales cómo, ¿qué es el homeschooling?, ¿cómo surgió esta modalidad?, ¿cuáles son sus requisitos legales, académicos, sociales, etc.?, ¿que recursos son necesarios?, ¿donde puedo adquirirlos?, ¿cuánto tiempo insume?, ¿porqué las familias lo eligen como alternativa para educar a sus hijos e hijas?, ¿cuáles son sus beneficios?, ¿cuáles son sus desventajas?, ¿se adapta a mi estilo de vida, a mis costumbres, responsabilidades y expectativas?
Antes de continuar, es necesario hacer una aclaración.
Si yo estoy interesada en aprender sobre… aves, por ejemplo, tal vez sea de ayuda preguntarle al cuidador de un zoológico o un comerciante de tienda de mascotas; pero si mi investigación requiere de datos e información fidedigna; lo más sensato es que busque el consejo de un ornitólogo o del guía de una reserva ecológica destinada a la observación y estudio de las aves, o consultar bibliografía pertinente.
Con la Educación Libre (en todas sus variantes: homeschooling, unschooling, aprendizaje natural, etc.) sucede exactamente lo mismo. Antes de recurrir a un establecimiento de enseñanza formal, lo más sensato sería, consultar la legislación vigente en el lugar de residencia; enriquecerse con la experiencia de otras familias que ya han optado por esta alternativa y que disponen de información, investigar cuál es el impacto que este estilo de educación tiene, en su distrito; como resolvieron sus inquietudes, etc..
Respecto de la bibliografía pertinente, existen en la web numerosas fuentes bibliográficas de especialistas en educación libre, tanto como de padres y madres de familias que comparten sus experiencias y el resultado de sus investigaciones. La mayoría de ellos está destinado al público angloparlante o europeo. Sin embargo, también existen familias latinoamericanas, que habiendo optado por esta alternativa, pueden compartir su experiencia y conocimientos con quienes recién se inician en la búsqueda.
Unirse a los grupos de difusión y guía para familias educadoras, puede resultarle de ayuda en sus primeros pasos. Preguntar y beneficiarse con la experiencia de quienes ya están transitando esta senda, es una interesante elección.
No desalentarse frente a las negativas del entorno social inmediato, es crucial; recuerden que el Homeschooling en Argentina se encuentra en plena etapa de difusión y desarrollo. Es natural que la mayoría de las personas desconozcan sus fundamentos y requerimientos. En nuestro país, quienes se especializan en educación no formal, carecen de la fundamentación y la experiencia para aplicar sus estudios a la infancia y adolescencia. Su formación se limita sólo al área de educación para jóvenes y adultos.
Es necesario que profundicemos nuestros conocimientos con información proveniente de fuentes idóneas.
La Educación en el Hogar, en todas sus variantes; puede ser la respuesta a los requerimientos en la educación de sus hijos e hijas, tanto como a su estilo de vida, sus horarios y sus responsabilidades.
El Homeschooling en Argentina es la opción para quienes aspiran a formar a sus hijos e hijas hoy, con la destreza y capacidad de construir un presente de prosperidad y libertad.

Leticia Cossettini – Escuela Serena

A mediados de los años 30, Leticia Cossettini impulsó, junto a su hermana Olga, una de las experiencias pedagógicas más interesantes de nuestro país. A sus 100 lúcidos años, Leticia evoca aquella aventura en las aulas de Rosario donde la docencia era inseparable del arte.

“De pronto una descubre que lo que hizo alguna vez, habla, dice”. Con estas palabras, pronunciadas desde el umbral de su casa, Leticia nos despidió emocionada. Un grabador indiscreto, todavía encendido, hizo posible que nos quedáramos con ellas.

La maestra de las maravillas

Durante los meses de mayo y junio de este año las visitas a la casa de la calle Chiclana, en Rosario, se hicieron mucho más frecuentes. ¿El motivo? El 19 de mayo Leticia cumplió cien años. Que una escuela festeje su centenario, si bien es un hecho para aplaudir, no resulta sorprendente: bronces y mármoles se han inventado para resistir el paso del tiempo. Pero que una maestra cumpla un siglo, en verdad escapa de lo habitual. Si a esto le sumamos que la maestra en cuestión es la menor de las Cossettini, Leticia, quien junto con su hermana Olga llevó adelante una de las experiencias pedagógicas renovadoras más interesantes de nuestro país, el júbilo será todavía mayor.

Leticia tiene el pelo blanco, finito, y lleva rodete. Sus ojos algo achinados dan la impresión de haber quedado así luego de tanto sonreír. Al no usar anteojos, la emoción que transmite su mirada es sin mediaciones. Leticia habla pausado, pero la lentitud de su pronunciación no parece venir de la mano de sus largos años de vida, sino del placer que sienten aquellos que gustan de las palabras. “El secreto de la lengua está en la melodía que dan las palabras, no son palabras sueltas, insignificantes”, dice. Leticia frasea, pinta, entona, juega, inventa con las palabras que, con meticuloso cuidado, selecciona. “El lenguaje es así una transformación bellísima del oído, de la lengua, de la mirada, que atrae a los seres más sutiles”.

Con estilo inconfundible, la señorita Leticia sortea las clásicas preguntas sobre la experiencia de la escuela Carrasco para hablarnos, sencillamente, de lo que tiene ganas. Con sutileza, además, nos invita a escucharla: “Cuando el hombre escucha, es capaz de tomar la lengua y dejarla que se exprese, que vuele, que hable; es un bello ejercicio”. Leticia nos pide que la acompañemos en un viaje por sus recuerdos, pero antes de relatarles algunas de las escalas del ensoñador periplo queremos contarles lo que ella no dijo: quién es Leticia Cossettini y por qué su cumpleaños número cien fue recibido con tanta alegría.

AULAS DE PUERTAS ABIERTAS

Leticia formó parte del equipo de maestras de la escuela Dr. Gabriel Carrasco durante los 15 años que duró la gestión de Olga. Corría 1935 cuando Olga Cossettini fue designada directora de la Carrasco, una escuela pública de la santafesina ciudad de Rosario. A partir de una ajustada mezcla de intuición, pero también de estudio e investigación sistemática, constancia y trabajo, Olga Cossettini y su plantel docente sostuvieron hasta 1950 una de las experiencias pedagógicas más interesantes en la Argentina de la primera mitad del siglo XX. Su adhesión explícita a los postulados del movimiento educativo de alcance internacional conocido como escuela nueva o escuela activa motivó que las autoridades estatales declararan a este establecimiento como experimental.

A la escuela de jornada simple, ubicada en el barrio Alberdi -un barrio de casas bajas, cercano al río Paraná-, asistía una población diversa: hijos e hijas de pescadores y obreros, de comerciantes de clase media y de familias acomodadas de la zona. Sin dar la espalda a los programas oficiales y con muchos alumnos que trabajaban fuera del horario escolar repartiendo pan, como lecheros o canillitas, la Carrasco sufrió una verdadera transformación: “No se trataba de cambios de horarios y de programas; era una reforma profunda de la vida de la escuela que, con espíritu nuevo, iba a abrir de par en par las puertas de las aulas a la vida, escribió Olga en uno de sus textos que lleva por título Sobre un ensayo de Escuela Serena en la provincia de Santa Fe.

Leticia, además de acompañar a su hermana de manera incondicional, le imprimió a la cotidianidad de la escuela su sello particular: el de una mujer que al mismo tiempo que maestra era artista. El Coro de Niños Pájaros, el Teatro de Niños y el de Títeres, la danza, así como los conciertos fonoeléctricos quincenales donde sonaban Mozart o Schubert y esas ilustraciones en acuarela que desbordaban desprejuiciadamente los márgenes y renglones de los cuadernos de clase, tenían la impronta inconfundible de la señorita Leticia. En la escuela Carrasco no había “hora de” dibujo, artes plásticas o expresión corporal; la educación estética era parte nodal de la formación de los niños. Las asignaturas perdían sus contornos y tanto la biología como la geografía podían invitar a recurrir al pincel o a la poesía. En la base de esta manera de concebir el currículum estaba la convicción de que la escuela debía ensanchar la capacidad del niño de imaginar, de crear, de expresarse y de elegir en qué lenguaje hacerlo.

 


Pero la fisonomía de esa escuela no solo se destacaba por su costado artístico. Además del intenso trabajo en el laboratorio, el estudio en la biblioteca y las excursiones diarias, se realizaban las llamadas Misiones de Divulgación Cultural que consistían en sacar la escuela a la calle, contactándola con el barrio y su gente. Muchas de las actividades escolares eran organizadas por los alumnos desde el Centro Estudiantil Cooperativo que, entre otras cosas, editaba una revista: La voz de la escuela. 

 

LETICIA MAESTRA 

“Traigo un bello origen, vengo de una larga familia de maestros. Mi padre era un maestro italiano residente en la Argentina”, dice Leticia explicando un poco cómo nació su pasión por la docencia. ¿Y dónde estudió para ser maestra? Con sabiduría, Leticia construye una respuesta que trasciende ampliamente la pregunta, y antes de circunscribir el relato a sus años mozos de formación en la Escuela Normal Domingo de Oro, de Rafaela -donde en 1921 se recibió de maestra-, contesta: “Mis maestros no fueron los sabios, mis maestros fueron la gente que tiene una sensibilidad encantadora para transmitir no solo el pensamiento sino lo otro, lo que está detrás de la idea. Eso para mí cuenta muchísimo, por la gracia del pensamiento, por la alegría de encontrarse”.

Leticia quiere hoy hablar de gente que se encuentra en las palabras, pero también en las ideas, en el pensamiento. Varias personalidades de renombre visitaron por aquel entonces la escuela Carras
co y Leticia es atraída por el recuerdo de dos de ellos: Juan Ramón Jiménez y Gabriela Mistral. “Juan Ramón Jiménez estuvo en la escuela en dos circunstancias. Fueron encuentros felices, había un enlace afectuoso de la lengua pero también de las ideas. Era un ser espléndido, con ese don de gentes que tienen ciertas personas que transmiten la gracia del idioma”. Comenta Leticia que, para recibir a Juan Ramón Jiménez, los chicos representaron con títeres algunas de las escenas de Platero y yo. Al recordar a la chilena Gabriela Mistral, Leticia dice: “Gabriela entraba con un aire desprejuiciado, abierto, lleno de encanto. Era sencillamente delicioso un encuentro como ese”.

 

LETICIA ARTISTA 

Leticia necesita un breve recreo y salimos a conocer su jardín. Al regresar, el elogio de las figuras de chala y corteza que pueblan su living le da un nuevo rumbo a la conversación. “A mí siempre me gustó, desde pequeña, descubrir las formas de las cosas. Cuando empecé a hacer esos trabajos me parecían tan extrañas las figuras, pero sin embargo empezaron a andar, a moverse, y resultan curiosas. Todas las figuras de chala, todas las de corteza son diferentes en la estructura, tienen un ritmo completamente diferente; después viene el despojo de las formas”. De pronto, Leticia se detiene frente a una de las figuras, la toma entre sus manos y dice: “Yo las hago y después las dejo que anden, cada una tiene su ritmo y eso es muy hermoso. Las figuras se escapan de las formas, van hacia otro sendero. Cada uno brilla con los ojos que tiene”. ¿Metáfora de lo que significa enseñar, esto es, contribuir a dar forma a alguien para que después ese alguien siga a su propio ritmo, brille con su luz, se escape de la forma preestablecida? Una de nosotras se anima a preguntar, despacito, si acaso esa reflexión puede trasladarse a la enseñanza. Leticia no contesta, el interrogante queda flotando en el aire.

 

EL CIERRE DE LA ESCUELA 

En 1950, Olga Cossettini fue exonerada de su cargo. Es sabido que fueron las discrepancias políticas e ideológicas con el Gobierno las que desencadenaron este desenlace. En realidad, las medidas oficiales contra la directora de la escuela Carrasco comenzaron un tiempo antes y se señala a Leopoldo Marechal -el conocido escritor entonces presidente del Consejo General de Educación de la provincia de Santa Fe- como el responsable de firmar el primero de una serie de decretos que conducirían al cese definitivo de la experiencia. El episodio muestra que las palabras y los escritos muchas veces pueden formar figuras expulsoras y furiosas. Quizás de eso también esté hablando Leticia al insistir con que las palabras deben usarse para el encuentro y el enlace.

La partida de las Cossettini fue vivida con congoja por los alumnos de la escuela, quienes a través de cartas, composiciones y hasta carteles de protesta manifestaron su enojo y su tristeza. Norma, de 12 años, alumna de 6º grado, escribió el 18 de noviembre de 1950 una redacción que lleva por título Recuerdo y dice así: “Me entristezco al pensar en aquellas alegres excursiones que hacíamos con mis compañeros y la señorita Leticia los días que acariciaba el sol. Esos finos y bulliciosos cantos que entonábamos para embellecer el paseo admirando los arroyos, las erguidas espigas, las delicadas margaritas silvestres con que tropiezo en el camino polvoriento. Bajar escaleras, correr bajo los sauces que mecen sus cabellos finos reflejados en una laguna dormida; pisotear el yuyo dejando atrás las huellas de la alegría. Todo esto ya no lo haré más y no iré a recorrer esos lugares del brazo cariñoso de la señorita Leticia y mis compañeras”.

Estos días en que Leticia Cossettini cumple cien años son una buena ocasión para reparar esta injusticia y saludar en este mismo gesto a los maestros y maestras que confían en las posibilidades de la educación, en la importancia de la libertad y de la creación en la transmisión de la cultura. Es cierto: lo que ella hizo en la escuela Carrasco hace ya más de 50 años sigue hablando. Nos alegra saber que todavía tiene mucho por decir.

Ana Laura Abramowski

 


Fuente: Monitor Nro.1 Conversaciones

 


El Agua y la Vida: NO SE NEGOCIAN

 

 

 

 

 

“La escuela no garantiza aprendizaje, inserción social, salida laboral; no prepara para la universidad ni para la vida”

Noticia Detalle:

 

Raúl Guevara

Raúl Guevara

Raúl Guevara es maestro, profesor universitario, investigador, director del Centro de Investigaciones Educativas Tandil. En definitiva, un profesional con cargo, capacidad y compromiso suficiente como para opinar y actuar en educación. Ante una nueva reforma impuesta por las autoridades de la Dirección General de Escuelas de la Provincia, La Vidriera lo consultó. Un diálogo abierto, que comenzó por esta pregunta y derivó hacia otros aspectos educativos. Y alguna que otra declaración polémica. Escribe: Marcos Gonzalez

-Una nueva reforma educativa que deja la sospecha que estamos en un camino de ensayo-error en un tema tan importante. ¿Usted lo ve así?
-Desde los años 90 se está haciendo ensayo-error. En realidad, desde la instalación de la democracia, con la gestión de José Gabriel Dumón. Desde el 84/`85 estamos en el camino del ensayo-error. El problema es que nadie le pide disculpas a los pibes. Realmente, hay que ponerlos en fila y decirles perdón, perdón, perdón…
Y también a los padres que antes confiaban en las escuelas y ahora descreen de ellas. Incluso de las que pagan.
Uno de los problemas es que la escuela se mantiene con la estructura de sus inicios, en el siglo XIX y estamos en el XXI…
-¿Estamos hablando de estructura presupuestaria?
-No. No. Nunca hubo tanto presupuesto educativo como ahora. Se abrieron y se están abriendo constantemente más aulas. Ahora todos los chicos tienen posibilidad de ir a la escuela secundaria. Una generación atrás, esto no pasaba.
La hacen obligatoria y eso obliga al Estado a su vez a abrir más cursos. El tema es que las aulas están cada vez más vacías, sobre todo las del secundario. Porque la escuela no garantiza nada. No garantiza aprendizaje, no garantiza inserción social, no garantiza salida laboral, no prepara para la universidad y no prepara para la vida.
Seguimos experimentando propuestas. Desde el diseño son buenas, son coherentes, son interesantes, pero después en la sociedad tienen que tener otras respuestas. ¿Adónde vamos a insertar a nuestros egresados?
Hoy se ha facilitado el acceso a los certificados que después lo único que garantizan es poder ir a pasar el trapo a un supermercado. Si tenés el secundario te tomo, te dice el patrón.
¿Por qué si soy patrón necesito un tipo con secundario, si después va a limpiar una góndola? Porque por lo menos la escuela lo disciplinó, le mostró que hay una estructura jerárquica, le enseñó a decir buen día y buenas tardes. Lo disciplinó para hacer una mano de obra más preparada para la relación social, pero mano de obra barata al fin.

El peronismo sin autocrítica

-¿Cuándo comenzó esta crisis o esta debacle? Porque una o dos generaciones atrás, cuando se hablaba de educación pública se hablaba bien o al menos no como ahora.
-Yo trabajo en historia de la educación.
Tomes la época que tomes, la palabra crisis ha estado de moda siempre y no sólo para temas educativos sino para toda la vida del país.
Cuando los nostalgiosos conservadores dice que en el año 1910 éramos igual que EE.UU., que estábamos quintos a nivel mundial, el 51 por ciento de los varones no pudo hacer el servicio militar porque no daba la talla por estar mal nutridos.
En 1925 teníamos escuela pública y leyes de educación, pero hasta que no se prohibió que los mejores trabajen, la escuela pública estaba vacía.
Entonces, hay una especie de mito de alguna edad de oro en algún momento de la educación.
-¿Y no la hubo?
-Sí, la edad de oro de la escolarización expansiva, fue del `47 al `53.
-¿Casualmente con un gobierno peronista o no tan casualmente?
-No, no es casualidad. El peronismo siempre ha generado cambios profundos en la educación. Lo hizo en el primer peronismo. Fue en ese primer gobierno que se crearon los jardines de infantes. El jardín número uno de cualquier pueblo, está en el centro. Siempre. Y a diferencia de lo que cualquiera puede pensar, no era para los pobres, era para las clases medias. Porque en el centro no viven los pobres. Porque el peronismo es policlasista.
También inventó las escuelas secundarias vocacionales o profesionales, como acá en Tandil fueron la “Garilaucha”, como fue la Media 3, como la Media 2, “el Gran Chaparral” de Villa Italia. ¿Y dónde las crea? En la periferia, adonde la Nación no le interesa crear escuelas. Y las crea, esas sí, para los trabajadores, para los hijos de los trabajadores.
Todas nuestras escuelas medias originalmente provinciales eran así: la Media 1 para ganar repetidores, la Media 2 en Villa Italia, la Media 3 también para ganar repetidores, la Media 4 en Villa Alduncin, la Media 5 en Vela, la Media 6 en Gardey.
Ahí donde la Nación no iba a gastar una moneda porque esa gente `no merecía` el gasto de la Nación. Y esto es en toda la provincia igual.
El peronismo crea la Dirección de Enseñanza Superior para capacitar maestras iniciales, para capacitar profesores, asistentes sociales.
Y por otro lado, la siguiente gran expansión fue con Graciela Giannettasio y Eduardo Duhalde en la Provincia, que son quienes hacen la Escuela General Básica (EGB), con el noveno obligatorio.
El problema es que el peronismo no es autocrítico, sigue generando reformas y reformas y reformas sin hacer una mínima autocrítica.
Estamos hablando de una estructura creada a fines del siglo XIX, que queremos que continúe igual en el siglo XXI.

Nunca hubo tanto presupuesto

-¿Y el presupuesto?
-Nunca hubo mayor inversión en educación que en este momento. Por eso hay que ser muy cuidadoso. Me da risa cuando los militantes de agrupaciones estudiantiles salen con el puño en alto pidiendo más presupuesto educativo. Les digo que no. Que nos fijemos cuánto es el presupuesto y después salgamos a ver si necesitamos más. Que nos fijemos porque a lo mejor la plata se la llevan los amigos del poder. Fijémonos que el presupuesto se derive hacia donde se tenga que derivar. Porque los maestros no se lo llevan…
-¿Se gasta mal?
-Sí. El presupuesto está mal administrado. Los recursos están en cualquier lado. Y solamente estamos hablando de los recursos educativos provinciales.
Otro problema central: hace una generación, lo público era de todos. Hoy lo público es ajeno. Desde el restablecimiento de la democracia para acá, lo público comenzó a ser cada vez más ajeno, Particularmente en la década del 90, cuando todo lo que era del Estado estaba `mal administrado` y se lo rifó a manos privadas. La educación no es ajena a la sociedad.
Teníamos una empresa telefónica que no era deficitaria, teníamos una empresa petrolera que no era deficitaria, teníamos una empresa de aviones, de correos y las rifamos. Y también rifamos la educación pública.
En 25 años, de un 12 por ciento que iba a escuelas privadas, en este momento estamos en Tandil en un 37 por ciento.
Estamos hablando de 1983, cuando en Tandil estaban San José, Safa, Martín Rodríguez y punto. Instituciones vinculadas a la Iglesia, que habían conseguido sus recursos; el Estado les reconocía la certificación y además le pagaba los sueldos.

Dónde estudian los hijos de los poderosos

-¿Qué busca hoy un padre que manda a su hijo a una escuela privada: una mejor educación o evitar sin clases por paros?
-La escuela privada hoy garantiza lo que garantizaba la escuela pública hace unos años: que el
pibe va a estar adentro. No es que sea mucho mejor, en realidad. Porque los docentes somos los mismos. También es cierto que hay escuelas privadas que buscan los mejores docentes, que los captan y les proponen trabajar. Les dan mejores condiciones, contención.
Lo que es llamativo es la cantidad de hijos de docentes y de dirigentes sindicales que están en escuelas privadas.
-Cuando se refiere a mejores condiciones que les propone a los docentes la escuela privada, ¿está hablando de mejores sueldos?
-No. Las condiciones económicas son las mismas o peores. Porque tienen que ir a reuniones de padres, etc. Me refiero a mejores condiciones laborales, de un respeto por su trabajo.
Esto es interesante porque uno puede trabajar en un lugar donde gane poco; donde no puede trabajar es en un trabajo donde lo hagan sentir mal todos los días.
Hace una generación, la maestra llamaba a la madre, y ésta iba preocupadísima a la escuela, lo agarraba al pibe y lo ponía en vereda.
Pasó una sola generación y hoy alguien llama a la madre y ésta le dice al pibe, ya me va a oír esa muerta de hambre. Qué se cree.
Hoy la escuela pública se ha convertido en un depósito.
Cuando comienza el sistema, a fines del siglo XIX, el propósito era domesticar a estas fierecillas salvajes, hoy lo que se propone con estas fierecillas es que pastoreen. Entonces los extorsiono con un plato de comida. Hubo un gobernador (Carlos Ruckauf) que les daba zapatillas con su firma. Los extorsionan. El pibe sabe que si no va, no le dan la beca; pero también sabe que si no va, le cierran el curso y el docente se queda sin trabajo. Hay rehenes de los dos lados.
A los chicos no les interesa aprender. Y los docentes se sienten muy desanimados con la enseñanza. Se sienten que no hay devolución, que no hay apoyo desde la casa.
Y la escuela privada recibe a los sectores medios e incluso a los sectores medios bajos que hacen un enorme esfuerzo para mandar al chico, para pagar el uniforme, para mantener el ritmo.
¿Quiénes apuestan a la educación? Los sectores medios que todavía imaginan que la escuela puede ser una vía de ascenso social o de mantener el lugar que la familia tuvo. Ni siquiera de ascender, mantenerse en un ámbito de clase media, en un mercado cada vez más restringido para conseguir puestos de trabajo.
¿Cuál sería el argumento de un padre para decir por qué uno tendría que hacer el secundario? ¿qué le dice al hijo? ¿para conseguir trabajo? Sin desmerecer ningún trabajo, pero ¿qué trabajo se puede conseguir con un secundario? La realidad es que los mejores trabajos los consigue gente con relaciones. Si estás vinculado, si pertenecés, tu hijo va a tener mejores posibilidades.
¿Adónde estudian los hijos de los que mandan en el país? ¿Estudian? No lo sabemos. No lo necesitan, Contratan al mejor egresado en Harvard y lo ponen al frente del Ministerio de Economía del país. Los contratan para que trabajen para ellos.

Una experiencia religiosa

-¿Cómo se revierte esta situación?
-Yo no estoy tan seguro de que se revierta.
-¿Estamos frente a un nuevo orden?
-Como nosotros crecimos con una institución que ya estaba, como la escuela, nos parece imposible que sea una institución que se muera, que desaparezca. Y no nos animamos a pensar que puede haber otras instituciones.
Porque el homo sapiens existe hace 35 mil años. En este tiempo, la escuela es el último segundo, tiene cien años nada más. Hubo grandísimas civilizaciones sin la existencia de esta institución civilizadora y disciplinaria. La alfabetización, la escritura, la matemática, todo eso no nació sin la escuela. No estaba. Las universidades existían aún sin escuelas, sin sistema educativo. Existían, para los ricos, para los hombres ricos, pero existían.
-¿Y entonces qué es la escuela hoy?
-La escuela es la nueva religión del siglo XX que es adoptada por todos los regímenes políticos, porque es un instrumento de dominación, Hay una escuela en Cuba, en la Unión Soviética, pero también la hubo en la Alemania nazi, en la Italia de Mussolini, en EE.UU. en los países musulmanes.
Se habla de las escuelas como el “templo del saber”, del trabajo docente como “un apostolado” o “un sacerdocio”.
Y también tienen sus rituales: el silencio para elevar la Bandera; nuestros salmos son el Himno o La Marcha de San Lorenzo. Hay una ritualidad alrededor de todo esta institución, que está caída en desgracia, como toda religión.
Hoy la mayoría de los templos están vacíos. Son muy pocos los que se aferran: los que le tienen miedo al futuro, a un destino irreversible. Lo mismo pasa con la escuela. Son pocos los que se siguen aferrando. Son los que le tienen fe; no lo pueden demostrar, es pura fe.
-¿Asistiremos a la muerte de la escuela?
-Probablemente. Como ya nadie cree en esta religión la hacen obligatoria. Pero a quiénes obligan: a los menores de 18 años, a los que no pueden defenderse porque todavía no son ciudadanos. Si es tan buena la escuela secundaria, por qué no obligan a los mayores que no la hicieron. Lo que estoy diciendo genera mucho dolor cultural, porque nosotros crecimos en un sistema de educación pública y obligatoria. La escuela tiene que ser un lugar voluntario, donde se genere la pasión por aprender, adonde el pibe vaya con gusto porque si no se lo pierde.
-¿Existe una instancia superadora?
-Creo que hay que tener apertura de mente. El hecho que desparezcan escuelas no quiere decir que desaparezca la educación. De hecho la mayoría de nosotros aprendemos las cosas sustanciales de la vida fuera de esta institución.
Iván Illich, un pensador de la educación, decía que lo que es necesario crear redes sociales. Donde el certificado no signifique nada, lo importante tiene que ser que uno sepa.
Yo voy a hacer un curso para manejar programas de computadoras, si al segundo mes me doy cuenta de que no me están enseñando, lo dejo. Sin embargo, en la escuela pasamos doce o quince años para que sólo nos den un certificado que no garantiza nada. Y tanto no garantiza nada que las universidades se toman una atribución que nadie les otorga, que es la de evaluar al sistema educativo y tomar una prueba de ingreso.
Si el sistema educativo certifica que ya tenés esos saberes, ¿por qué se toma la atribución de examinarte? Porque ese certificado carece de valor. Certifica que estuviste, pero no que aprendiste.

La universidad como negocio

-En ese contexto, la universidad parece mantenerse en una suerte de pedestal…
-Sí. Tiene la desvergüenza de evaluar al sistema educativo. Mientras, la calidad de los egresados universitarios ha decaído porque en los 90 montaron un negocio sobre la universidad pública. Y este negocio son los posgrados.
Porque con la cadena de grado no hacen nada. Entonces la universidad publica se convirtió en una institución semiprivada, la Universidad Nacional del Centro es eso: un negocio semiprivado desde los 90.
¿Querés una maestría? Acá tengo una, te la vendo. ¿Querés un doctorado?, también te lo vendo.
Y esto es escandaloso. Porque el funcionamiento de una universidad, la luz, el gas, el mantenimiento, los sueldos se pagan con fondos del Estado. La universidad funciona con el IVA que paga el último borrachín analfabeto que se compró un tetra brick.
Quieren hacer negocio con la universidad pública.
Se ha hecho un corrimiento hacia adelante con las certificaciones. Hoy los postgrados son los nuevos títulos de nobleza de esta sociedad. Hoy un profesorado una licenciatura no garantizan nada. Tenés que ser especialista, master, doctor, post doctor, filosofo & doctor. Todo un proceso hasta adelante.
Yo como graduado y como docente de esta Universidad estoy avergonzado.
Decimos que no tenemos presupuesto y hacemos la sociedad de fomento en Villa Aguirre. Porque la Universidad Barrial es eso: una sociedad de fomento. Con los recursos que tienen que estar para la educación sup
erior y para derramar los saberes a la sociedad.
-¿Y la universidad vuelca algo?
-No. En algunas áreas, cuando le piden asesoramiento.
Lo que pasa es que se paran en un lugar que es inconcebible. El saber, la intelectualidad. Inventan palabras para no decir nada muchas veces. En todas las disciplinas. No necesito decir palabras raras para expresar conceptos de fondos. No necesito apelar a palabras como concretivar, operativizar, que las sé porque las tuve y las tengo que leer de estos imbéciles. Y lo único que hacen es poner distancia con la gente. Para justificarse lo que ganan.
Empecé a estudiar en el `84. Ya era maestro e hice la carrera de Ciencias de la Educación en tres años. La hice vendiendo diarios porque no tenía otro laburo. Fui consejero superior. Nunca pedí nada, porque el día que te dan te hacen cómplice, te abrochan la boca y la cabeza.”